
Cómo limpiar joyas de oro gracias a estos trucos
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Es quizá uno de los metales que más reluzca cuando lo llevamos puesto. Pero, con el paso del tiempo es probable que pierda parte de su fulgor y llegue a oscurecerse. Si sabes cómo limpiar el oro a fondo, ese problema es muy fácil de solucionar y que aguante mucho más tiempo sin oxidarse. A continuación, te damos algunos consejos muy útiles.
Qué tipo de oro vas a limpiar
Cada uno de los colores del oro tiene unas propiedades particulares. El amarillo es el más común (en 18 quilates) y el que mejor aguanta el paso del tiempo sin ennegrecerse. El oro blanco es el más problemático: con el uso tiende a quedarse mate y recuperar el brillo es difícil. Y el rosado, como el amarillo, se limpia con facilidad.
Cómo se limpia el oro
¿Sabías que algunos productos de casa te valen? Correcto. ¡Al alcance de tu mano! Hace más fácil ponerte a ello para que tus joyas sigan manteniendo su valor, para frenar el deterioro y que luzcan como recién sacados del estuche. Toma nota: esto es lo que necesitarás.
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Agua y jabón
Tal cual. Te preguntabas cómo limpiar unos pendientes de oro y lo puedes hacer con poquito jabón de PH neutro mezclado con agua. Sumerge 10 minutos las joyas y ve frotándolas en círculos con un cepillo de dientes suave. Enjuágalas con agua caliente, sécalas con un paño y déjalas sobre otro paño seco para que absorban toda humedad.
Bicarbonato
En este caso, cubre las joyas con bicarbonato sódico y ponlas a hervir en un cazo pequeño al baño maría. Después cepíllalas con suavidad y enjuágalas con agua fría hasta comprobar que se ha ido cualquier resto de suciedad, y vuelve a secarlas como en el paso anterior.
Con vinagre
Tanto bicarbonato como vinagre blanco son tu respuesta a cómo limpiar el oro para que brille. Forma una pasta con bicarbonato y agua, cubre tus joyas con ella, pon todas en un recipiente y sumérgelas en este tipo de vinagre. Hecho esto, enjuágalas con agua y sécalas. Vale para todos los oros.
Pasta de dientes
La última solución es la pasta dental. Sirve tanto para anillos como para limpiar una cadena de oro. Cubre las piezas que se han oscurecido con pasta de dientes, frota y finaliza enjuagándolas y secándolas por completo con un paño.
Con estos trucos estamos seguras de que te animarás a probar cómo limpiar el oro de tus joyas. Así las podrás llevar contigo a la calle y ser el centro de todas las miradas con los complementos más llamativos. En nuestra tienda online tenemos una amplia variedad de joyas de oro. ¡Pasa y déjate conquistar!
Por qué el oro pierde brillo (y casi nunca se ennegrece)
Te lo explico desde el taller, donde limpio piezas a diario: el oro es un metal mucho más noble que la plata, así que casi no se sulfura ni se pone negro. Lo que pierde con el tiempo es brillo, y casi siempre es por la grasa de la piel, los restos de crema y el jabón que se van acumulando en los recovecos. No es que se haya estropeado: es suciedad que cubre el metal y le quita ese fulgor de recién estrenado. Por eso un baño corto en agua tibia con jabón neutro suele bastar para devolverle la vida.
El oro blanco y el baño de rodio
El oro blanco merece un párrafo aparte porque es el que más dudas me genera en la tienda. Su tono frío no viene solo de la aleación: lleva un baño de rodio que es el que le da ese blanco brillante. Con los años, ese baño se va desgastando con el roce del día a día y la pieza empieza a verse más amarillenta o mate, sobre todo en anillos que llevas siempre.
Aquí va lo importante: eso no se arregla limpiándolo en casa. Por mucho que frotes, el rodio gastado no vuelve. La solución es reponer el baño de rodio, y eso se hace en una joyería con el equipo adecuado. Si notas que tu oro blanco ha perdido el tono, no te frustres limpiando: es señal de que toca un rodiado, no una limpieza.
Cuidado con la pasta de dientes y los abrasivos
La pasta de dientes circula como remedio casero, y es verdad que puede sacar brillo puntual, pero te pido prudencia. Muchas pastas llevan micropartículas pensadas para pulir el esmalte de los dientes, y esas mismas partículas dejan micro-rayas en el oro que con el tiempo apagan el brillo en lugar de avivarlo. Si la usas, que sea una pasta blanca, sin gránulos, y con muy poca presión.
Y un aviso que me ahorraría muchos arreglos: si tu pieza lleva piedras engastadas o un baño de color, mejor no arriesgues con abrasivos. Para esas joyas, lo que nunca falla es agua tibia, jabón neutro y un paño suave. Cada joya cuenta una historia, la tuya, y se merece que la cuides sin rayarla.Joyas de oro que más se buscan











